Las horas viajan por tus manos y se te disgregan entre los dedos como el agua del río de tus propios pensamientos. Las lágrimas pasan a segundo plano cuando sientes que te ahogas en tu propia monotonía y las sonrisas y palabras que antes eran como un respiro de vida ahora no son más que recuerdos almacenados en aquel sótano descuidado en el que se ha convertido tu corazón. Las preguntas se almacenan en tu mente como infracciones de tránsito, aquellas que una y otra vez prometes que pagarás y nada más no ves el momento de tirarlas a la basura.
Un gato solitario maúlla en el tejado y el eco de su aguda voz resuena en las paredes de tu soledad. Y frente a tus ojos ves zozobrar a tus ilusiones como aquel castillo de naipes que nunca pudiste completar. Te preguntas si en el mundo en el que te encuentras, habrá alguien tan patético como tú que se deprima leyendo su poesía mal lograda, en lugar de ahogarse con alcohol en alguno de esos antros de moda.
Y como siempre, eres incapaz de responderle a tu subconsciente la razón del estado anímico de tu alma.
Me llamo Lenore. Annie fue quien me nombró de esa manera:
"Lenore, la única, virgen radiante. Lenore por los ángeles llamada. Ahora, ya sin nombre, para siempre."
Por supuesto que no, no soy una niña muerta. Soy una persona común, tengo un nombre común, muchos sobrenombres comunes y una fijación tremenda por Edgar Allan Poe.
Tengo 18 años cumplidos, apariencia de veintitantos y mentalidad de 12.
Y me gusta, por sobre todas las cosas, escribir cosas fuera de los lugares comunes.
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ResponderEliminarLeonore, veo que el estado anímico de tu alma seguramente no es el mejor...
ResponderEliminarespero poder lograr ayudar a descifrar las respuestas a todas tus cuestionantes, por lo prontoo te agradezco de todo corazón el permitirme la lectura de tan espléndiida narración...
esperando no sea la única.
Te kiero aki!!!
Y te felicito por tan lindo blog!