Es la regla que dicta todo corazón, todo deseo del ser humano por saberse identificado al menos por algua otra alma existente. Es el anhelo innato de aquel que al saberse ignorado, se replantea todo un mundo de posibilidades existentes para terminar con su, quizá, patética y solitaria existencia.
Por que ¿Qué se puede hacer si la soledad es la acompañante de las noches más frías, aquella que nos ha ultrajado de la manera más vil y no obstante, más delicada?
"Estar sólo debería estar prohibido."
Una sonrisa y unos ojos de peculiar color, vienen a reforzar la teoría que ha tomado la más ambiguas de las formas.
"No estás sólo."
Hemos creado una nueva prohibición en el manual desupervivencia de la vida.
"Tu tampoco lo estás."
Por que ¿Qué se puede hacer si la soledad es la acompañante de las noches más frías, aquella que nos ha ultrajado de la manera más vil y no obstante, más delicada?
"Estar sólo debería estar prohibido."
Una sonrisa y unos ojos de peculiar color, vienen a reforzar la teoría que ha tomado la más ambiguas de las formas.
"No estás sólo."
Hemos creado una nueva prohibición en el manual desupervivencia de la vida.
"Tu tampoco lo estás."
Desde que tengo uso de razón, siempre he sido un ser demasiado dependiente. Incluso hasta los diez años, no podía dormir si no era acompañada de cierto muñeco de peluche, al cual siempre insistí en llamar "conejo" aunque era más que obvio que se trataba de un perro. Me costaba trabajo conciliar el sueño sin el beso de las buenas noches por parte de papá y mamá y solía deprimirme cuando mis compañeros de clase no me hablaban más de lo justo y necesario.
No obstante, nunca me he esforzado en "socializar" de verdad.
No me convencen los cuentos de hadas, sin embargo adoro los sueños mientras estoy despierta. No creo en el "felices para siempre" pero vivo aferrada a una fotografía que estoy convencida, tarde o temprano se volverá parte de mi realidad. Las adicciones me parecen absurdas, no obstante he fumado sin parar en el último año.
Mi nombre es Lenore. Annie fué quien me nombró así.
Y aún recuerdo la pregunta que me dejaría una huella en la mente, tan profunda como dolorosa:
Poe nisiquiera contemplaba que sus dos grandes amores llegarían a conocerse. Por que Annie cuidaba de él en su lecho de muerte y Lenore ya era a esas alturas sólo un triste recuerdo que le carcomería el alma por siempre. Muerta, en el sentido técnico de la palabra. Quizá es por ello que sigo aferrandome a éste nombre como a la vida misma, como la pequeña Lenore con su pequeño amigo chupasangre.
Y aún recuerdo la pregunta que me dejaría una huella en la mente, tan profunda como dolorosa:
¿Crees que Poe llegaría a pensar siquiera que Annie y Lenore se amarían tanto?
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